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Muchas veces la realidad de la competencia nos golpea como mazazo no deseado al término de la última serie. Finalizado el torneo uno puede escuchar sinnúmero de excusas, explicaciones, algunas técnicas, muchas de ellas racionales otras tanto esotéricas y muchas cabalísticas.

Hay tiradores que durante los entrenamientos hacen puntajes escandalosamente buenos. Estos tiradores pareciera haber dominado las artes maestras ocultas del tiro. Cuál Harry Potter han logrado, mágicamente, colocar todos los disparos en las zonas mas privilegiadas del blanco.

Otros tiradores, en cada entrenamiento componen brebajes secretos con las pólvoras menos conocidas. Esto sumado al arte de la alquimia balística aventuran un campeonato prodigioso donde los primeros lugares no le serán esquivos. El plomo de la bala se convertirá en el oro del primer lugar

Otros tiradores, en entrenamiento, establecen intrincadas sumas algebraicas y sumatorias logarítmicas que le permiten suponer que la relatividad del evento competitivo le darán un resultado ubicado en el eje positivo y superior del listado oficial de puntajes.

A otros tiradores, los 4000 tiros disparados en su entrenamiento diario, le aseguran una resistencia física digna del Iron Man Challenge le hace suponer que podrá sobreponerse a las presiones de la competencia (que tan solo dura 60 disparos).

A otros tiradores, el último artilugio técnico le permite suponer racionalmente que esta a la vanguardia de la tecnología al servicio del tiro, razón por la cuál y dado su superioridad tecnológica, la competencia no será mas que un trámite ante el choque con tecnologías parasitarias que ya han demostrado ser obsoletas.

Por último vemos al tirador cabalístico que entrenó y competirá con los cartuchos recargados con pólvora bendita y que luego de armados fueron colocados bajo una pirámide orientada al norte para que la energía de los faraones guíe al proyectil hasta el centro de Diana hija de Júpiter. Por supuesto que el arma comprada a un viejo mazón templario, ha sido finamente lubricada con óleo traído de tierra santa.

Mas allá de lo risueño que pueda parecer esto, todos hemos escuchado extrañas historias y raras justificaciones luego de cada competencia a pesar que durante los entrenamientos los rendimientos aparentes parecían dignos del campeón mundial.

Cuando entrenamos, lamentablemente, muchos tiradores sólo evalúan los puntajes realizados cometiendo así un error gravísimo. Suponer que lo realizado en entrenamiento se repetirá en competencia es un fatal error.

Esto tiene varias razones:

  • No será el mismo día. Nosotros no seremos los mismos.
  • Estaremos acotados en tiempo y por un reglamento.
  • El puntaje no lo sumaremos nosotros, lo sumarán otros por nosotros.
  • Pensar que haremos el mismo puntaje que en entrenamiento es limitante. Uno también puede hacer mas puntos.

Esto nos lleva a pensar que en un entrenamiento no se deben ponderar resultados por suma de puntos.

En un entrenamiento serio, uno debería anteponerse metas y objetivos a lograr en ese entrenamiento puntualmente.

Por ejemplo, disparar bien mientras uno esta realizando cambios técnicos en el arma, como cambiar la mira, regular el disparador, utilizar otra munición, utilizar otros resortes, otra empuñadura, incluso cambiar el arma, etc. nada tiene que ver con un entrenamiento como tirador.

En ese momento lo que estamos haciendo es una evaluación acerca del material que más nos conviene utilizar. Ahí, estamos haciendo pruebas de material, no de tirador.

Muchas veces vemos tiradores que no dejan de hacer cambios "mágicos y reveladores" en sus armas. Conozco tiradores que hacen cambios desde hace varios años y no han llegado a entrenar mas de un mes en las mismas condiciones. Entonces, ¿quieren ser tiradores o armeros? Creo que cada uno debería darse una respuesta sincera para sus inquietudes.

El entrenamiento como tirador debe ser el momento donde (no hablemos de un plan general de entrenamiento) nos pongamos un claro objetivo y estemos decididos a cumplirlos. Voy a dar tres casos y sus respectivos ejemplos.

Los tres tiradores entrenaron, según sus creencias, adecuadamente. Los tres en sus entrenamientos lograban fantásticos puntajes.

Durante la competencia el tirador A al bajar "su promedio" comienza a meter dedazos infernales a la cola del disparador. Lo que no se sabe es si comenzó a meter los dedazos por su bajo rendimiento o su bajo rendimiento es consecuencia de los dedazos no observados.

El tirador B durante la competencia estaba mas quieto que nunca, el arma parecía apoyada dado que permanecía "muerta" sobre el blanco. Pero el tiro no salía. De hecho la cola del disparador parecía estar soldada. Finalmente cada disparo era una tortura y cada comprobación del lugar del impacto, un suplicio.

El tercero, dispara bien las primeras series, comienza a ponerse nervioso, baja considerablemente su rendimiento y "como la prueba esta perdida" comienza a disparar aceleradamente sin cuidar de la técnica para terminar la prueba cuanto antes con los consecuentes resultados.


Entonces ¿qué hace cada uno de estos tiradores?

El tirador A en su próximo entrenamiento establece que lo razonable es aumentar su promedio para "perder" menos puntos en la competencia. Así veremos a este tirador sumando los puntos obtenidos con cada tiro y juntando todos los blancos al finalizar el entrenamiento para sumarlos correctamente en su casa. Los blancos de sus entrenamientos, por supuesto, son mostrados a todos quienes están en el polígono en ese momento.

El tirador "B" le saca peso a su disparador porque en las competencias se pone muy duro. Así este tirador se pasa todo el entrenamiento con una llave en la mano tocando y tocando su gatillo. Así se le "escapan" unos cuantos disparos antes de poder regularlo correctamente. Este tirador, también da cuenta a quien lo quiera escuchar de las nuevas bondades de su disparador. Nuevamente cada entrenamiento se convierte en un "service" exclusivo de disparadores nuevos.

El tercero trata de sobreponerse buscando la forma de no "caerse" en la próxima prueba luego de haber disparado muy bien. Se encuentra desconcertado y cada entrenamiento es la búsqueda de un camino que no conoce, para llevarlo donde no sabe llegar.


El quiebre

Para cada uno de estos tiradores esta desilusión ha marcado un quiebre importante. De hecho con cada quiebre, suelen reforzar la idea que los lleva a repetir los mismos errores.

Ante el quiebre, estos tiradores hacen un juicio de sus acciones que solo los llevará a repetirlas. " Soy un estúpido" "Cuando demonios voy a aprender", "Con este puntaje lo único que demuestro es que soy un inútil", "Esto no hace mas que confirmar que debo dedicarme a otra cosa", "Este resultado demuestra que nunca podré disparar bien".

Estos juicios sólo hacen que el tirador se hunda más aún en su impotencia.Pero también están las otras justificaciones, las que ponen las responsabilidades afuera, "que suerte tuve", "hoy los astros me acompañaron", "la recarga fue excelente", "la charla con Juan me vino bárbaro", " los demás tiraron peor", "el disparador estaba perfecto", "use la ropa que tenía que usar" etc.

Si analizamos un poco cada uno de estos juicios nos podemos dar cuenta que en el primer caso todas la responsabilidad están dentro del tirador y que, al parecer, nunca se podrán cambiar con la consecuente frustración. Esto es la profecía auto cumplida.

En el segundo, la eventualidad de un buen desempeño estuvo puesta en hechos externos, como la suerte. Así también nos auto-limitamos estableciendo que dependemos de hechos fortuitos para poder tener un buen rendimiento.

Al mismo tiempo de hacer estos juicios comenzamos a tejer una serie de justificaciones para nosotros mismos y para los demás, que lo único que hacen es construir una maraña de excusas e historias subjetivas que no hacen mas que auto engañarnos y perjudicarnos mas aún.

Ante estos quiebres como tiradores debemos ser, ante todo, realistas.

Si queremos mejorar debemos hacer juicios acertados acerca de nuestros rendimientos para ajustar nuestros entrenamientos. De esta forma estamos encarando un gran cambio, que parece minúsculo, pero que en realidad será un cambio esclarecedor. Haciendo un juicio acertado estaremos mostrando un claro criterio de observación, que finalmente nos permitirá definir claramente el problema por resolver. Como ejemplo podemos dar algunos juicios que consideramos positivos para encarar cambios.

  • Hoy no estaba bien en lo personal y se vio reflejado en mi bajo rendimiento.
  • Hoy disparé mal, esto demuestra que aún debo ajustar algunas cuestiones en mi preparación.
  • Estos cartuchos no resultaron ser lo que parecían. No debo cambiar de cartuchos sin probarlos seriamente antes de la competencia.
  • Mis pensamientos me jugaron una mala pasada en la competencia. Debo cambiar mis métodos de entrenamiento.
  • Me cansé durante la prueba. Debo aumentar mi preparación física.
  • Hoy disparé muy bien, aunque podría hacerlo mejor. Debo profundizar las líneas de entrenamiento que programe, voy por el buen camino.

Si nosotros no estamos preparados para hacer un juicio acertado y realmente queremos mejorar, debemos recurrir a quien pueda hacer un juicio mesurado de lo que nos pasa como tiradores para poder así dar respuesta a nuestro problema. Lo que si es importante decir es que, el primero que debe aceptar la necesidad de encontrar respuestas acertadas es uno mismo. Sin esto, cualquier búsqueda será improductiva.

Entonces, utilizando estos criterios, como ejemplos ¿como ayudaríamos a cada uno de nuestros tiradores, A, B y C?


El tirador A

Claramente comete un grosero error técnico al sacar ferozmente el disparo. No es relevante si lo hace antes o después de la merma en su rendimiento. La cuestión es que lo hace y es un error fatal para todo tirador y de cualquier nivel. Ejercicios recomendados:

  • En posición de tiro 20 minutos, por día, de tiro en seco contra una pared.
  • En polígono, mismo ejercicio contra un blanco.
  • En polígono contra blanco al revés 1 tiro real, dos en seco durante media hora.
  • En polígono, con blanco Diana, tomar posición, respirar, apuntar, cerrar los ojos y disparar. Verificar que el arma esta correctamente alineada.


El tirador B

Sufre evidentemente, de lo que podríamos llamar "miedo escénico". El trauma que genera la competencia bloquea la decisión de sacar el disparo. Este tipo de problema es común en quienes se inician en el ámbito de la competición. En primer lugar le pediríamos que no toque mas su disparador y le podríamos dar dos tipos de ejercicios.

El primero donde le pautemos previamente en cuantos minutos deberá disparar la serie de 10 tiros de modo tal acelerar su proceso de disparo para evitar las dudas y toda esa conversación interna que surge al momento del miedo escénico. El segundo es tratar de entrenar siempre rodeado de tiradores manteniendo la metodología de entrenamiento. Por último, y único, ejercicio para superar esto: competir en cuanta competencia se pueda.

La experiencia como tirador no se logra entrenando, se logra compitiendo. No hay secretos, cuanta mas competencias disparemos, aunque sean competencias de pocos concursantes, mejor. Recuerden que la importancia de la competencia no esta dada por el evento en si mismo, sino por el valor subjetivo que nosotros le otorgamos.


El tirador C

Al tercer tirador le diríamos, que tiene grandes condiciones para ser un competidor de nivel, algunas series en competencia así lo demuestran, sin embargo debe afinar algunos puntos en su preparación. Quizás el primer punto a tratar, es ¿por qué pensó que la prueba estaba perdida y decidió disparar mas rápido?, ¿Era momento de pensar en los demás, o era momento de superar técnicamente los desafíos?, En este caso mas que cambios en sus entrenamientos lo que deberíamos evaluar es la táctica que este tirador debería utilizar para anticiparse a los errores.

Como ustedes pueden apreciar cada tirador tuvo una problemática distinta y una propuesta de entrenamiento diferente. Seguramente se habrán dado cuenta que el nivel de cada uno de ellos también era distinto.

Aquí no sirve copiar modelos o técnicas extrañas a nosotros, aquí solo sirve evaluar correctamente la problemática con juicios acertados tratando de dejar de lado las cuestiones emocionales. Muchos se preguntarán, ¿pero si disparo bien en entrenamiento y mal en competencia, no es una cuestión emocional al fin de cuentas?

La respuesta es SÍ. Pero nosotros la hacemos emocionalmente negativa al hacer juicios terriblemente terminantes que lo único que hacen es que nos auto censuremos como tiradores cegándonos de otras posibilidades que están a nuestro alcance.

Nadie puede hacer lo que la biología humana no permite por mas que se empeñe en hacerlo. Pero tampoco nadie esta excluido de potenciar toda su biología humana, en la medida que prime su permiso emocional. Un visionario se permite soñar, dentro de sus posibilidades. Si cada uno de ustedes se permite una visión positiva como tiradores a futuro, sin lugar a dudas mejorarán considerablemente.

No por cuestiones mágicas o esotéricas, sino por el simple poder de la palabra. Luego de la próxima competencia emitan un juicio serio emocionalmente y acertado técnicamente acerca del resultado.

Si así lo hacen algo habrá cambiado. Las puertas de la superación se estarán abriendo.

Si además de esto confían en un entrenador para construir juntos el camino que se abrió a través de la puerta, tanto mejor.

Agradecimientos

Quiero agradecer a todos los tiradores, muy especialmente a los del interior, que durante las pruebas Apertura de la Federación Argentina de Tiro que se disputaron en SITAS el 13 y 14 de Marzo se acercaron para agradecerme las publicaciones que hacemos en Full Aventura.

Es para mi un verdadero honor y una profunda alegría todas las muestras de agradecimiento y afecto que recibí este fin de semana. Muchos de ustedes grandes tiradores, algunos de ustedes olímpicos, otros tantos tiradores deportivos que suman pasión y alegría a cada competencia, a todos ustedes por su afecto y cariño, les digo con mucha emoción, ¡gracias!

Escribo cada nota con el espíritu de compartir lo que creo, nos pasa a todos. Escribo con el espíritu de compartir alguna solución a los distintos problemas que surgen durante las competencias. Escribo porque creo es lo mejor que le puede pasar a nuestro deporte, que todos compartamos conocimientos, ideas, y en definitiva tratemos de mejorar, aunque sea un poquito.

¡A todos muchas gracias!

Ricardo Río
Lic. en Deportología - Post Graduado en Medicina del Deporte
Maestro Tirador - (RENAR - ITA 0107)
Director del CRREI


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